miércoles, 19 de septiembre de 2018

A vecés la vida nos muestra lo peor de la misma por dominar al contrario.

No podemos juzgar a nadie ya que nadie ni roza la perfección. Como nos atrevemos a juzgar y condenar, solo por la mera escusa de conseguir paz social, adulterando la esencia del ser humano, que solo puede hacer el bien y no ha de hacer el mal,¡ y como ves ya estamos juzgando!; y es que podemos hacer el bien y el mal, y la vida es quien nos juzgará.

Avaricia, eso que instintivamente reproduce el hombre como un sistema de autoprotección, y se destruye así mismo, ya que la felicidad no te la dá la avaricia sino el saber compartir disfrutando de la dicha de los demás que revierte siempre en la persona misma que comparte aquello que hará crecer a la otra persona.

Pero la mujer y el hombre como ser diferente e individualista creador y proteccionista, olvida todo esto, y confunde el  sentido de la vida que es crear bienestar y felicidad con las cartas tanto buenas como malas que te ofrece la vida, ya que todas son necesarias para jugar la partida, del juego apasionante que es la vida. Imagen via web.